Joselito te hace la “vuelta al cole” más fácil con productos 100% naturales y con recetas que permiten comer bien y, a la vez, disfrutar. Preparaciones deliciosas, saludables y llenas de sabor que nos reconfortan en estos fríos días y nos ayudan a coger la rutina con más fuerzas y ganas que nunca
Ahora que las fiestas navideñas han terminado y volvemos, poco a poco, a la rutina laboral; es el momento también de volver a comer de forma ligera y perder esos kilitos de más sin renunciar a una alimentación rica, sabrosa y con el mejor producto del mundo.
Porque comer bien y disfrutar nunca debería estar reñido, ahora más que nunca, tener producto Joselito a mano puede ayudarnos a elaborar unos menús completos y saludables para toda la semana.
Con la vuelta al trabajo, al cole y a cualquier otro lugar que nos quite tiempo de cocinar, vuelven las prisas y las dudas sobre lo que preparar. Tener una dieta semanal equilibrada es muy importante para estar sanos y tener energía.
Para ello y para que el regreso post-comilonas navideñas se nos haga más llevadero, lo ideal es seguir cocinando y comiendo como se ha hecho toda la vida: lejos de productos procesados y muy cerca de una alimentación natural, casera y saludable.
Consíguelo con elaboraciones de abuela; de esas que entonan el cuerpo y el alma a la par que nos esbozan una sonrisa de felicidad. Porque, lejos de lo que la gente cree, es mucho más saludable un guiso tradicional y casero con productos sin conservantes que otros muchos preparados “lights” que se sirven en un envase lleno de aditivos.
A estos platos le añadimos cualquiera de los productos de Joselito (100% naturales sin conservantes ni colorantes), ahora en su mejor momento de montanera, el sabor con su grasa fundente y el aroma se realzan y le dan ese contrapunto salino que tan locos nos vuelven. Grasas de cerdo saludables que reducen el colesterol y los triglicéridos; ideales para decir adiós a los atracones navideños sin tener que sacrificarse en demasía.
Un truco para comer sano, saludable y casero es la cocina en serie. Esto es, básicamente, invertir una tarde de tu tiempo en cocinar platos para toda la semana. Ahora se llama “batch cooking”, pero toda la vida se ha llamado “meter la comida en un tupper y así controlar el gasto y comer de forma buena, rápida y barata”. Además, seguro que así se puede estrenar algún regalito de cocinillas que hayan traído los Reyes Magos.
Para poner esto en práctica, lo idóneo son platos que puedan regenerarse bien y que, sobre todo, aguanten de la mejor forma posible el paso de los días. Es decir, lo más apropiados son guisos o preparados con salsas que alimenten el alma y el corazón en estos fríos y duros días laborables de invierno.
La receta de hoy es uno de los muchos ejemplos de ello. Además de un plato perfecto para poder aprovechar los restos de pescado, marisco o, incluso, carne que se hayan podido generar durante las fiestas. Lo acompañaremos siempre con el mejor jamón del mundo (aunque muy seguramente no haya sobrado).
En este caso, se trata de una cataplana de sepia y congrio. Una preparación portuguesa que viene a ser, para que nos entendamos, la zarzuela española o la bullabesa francesa. Un guisote de pescado que toma el nombre (al igual que ocurre con la paella) del recipiente en el que se cocina y que, por tanto, admite una infinidad de ingredientes.
Cualquier resquicio de pescado, marisco o verdura que se nos haya quedado olvidado en el fondo de la nevera, tiene cabida aquí. Pues como cualquier buena elaboración de chup chup que se precie; el comienzo siempre es un buen sofrito y, a partir de ahí, amplio es el campo (o la dehesa).