¡Ay el picoteo! Cuántas alegrías al igual que cuántas penas nos ha dado. Y es que generalmente confundimos el hambre real (el hambre fisiológica, el hambre de toda la vida vamos...) con el hambre emocional. Se diferencian muy bien: el hambre emocional se focaliza en un producto algo más concreto. Suele ser un alimento más ”especial”, algo con grasa o quizás cargado de calorías.
El hambre emocional nos hace elegir algo de bollería (en el caso de que nos apetezca algo dulce) o algo crujiente y grasiento como pueden ser unas ricas patatas si nos tiramos más por lo salado, y es que escuchar el crujir en la boca nos da un subidón en el cerebro que una ensalada de canónigos no nos lo da, vamos a ser sinceros.
Y ahora os preguntaréis, ¿qué tiene que ver todo esto con el picoteo? Ahí es donde está el peligro, y es que en función del hambre que sea picoteamos unas cosas u otras, y para eso hay que estar muy bien preparados.
Es fundamental tenerlo todo muy bien organizado, muy bien atado, ¡incluso los picoteos! Porque sino lo preparamos con tiempo, solemos elegir alimentos tanto de fácil preparación como de fácil consumo. Tú no picoteas unas lentejas o un pollo en pepitoria, sino que picoteas o comes algo sencillo, y que no manche mucho -esto último también muy importante, sin dejar huella el crimen-.
Los picoteos a lo largo del día están destinados a “saciar” o calmar ese apetito que todos llevamos dentro antes de las comidas importantes, como son la comida del mediodía o la cena. Para ello existe la media mañana o la media tarde. También para no dejar el estómago vacío muchas horas. Una vez dicho esto, ¿qué es bueno, saludable y nutritivo picotear?
Es algo fácil tanto de comer como de transportar. Seguro que muchos de vosotros optáis por la fruta a la hora del picoteo. Aparte de ser un alimento rico, es muy saludable y aporta buenas vitaminas y minerales. ¿Qué tipo de fruta recomiendo picotear? Siempre digo lo mismo, fruta de temporada. Y si no, podemos optar por clásicos como el plátano o la manzana.
En lo que a picoteos lácteos se refiere, algo que es muy recurrente es el yogur. Por favor, a ser posible entero, y sin quitarle ni una sola caloría y ni un solo miligramo de lactosa… El yogur de verdad viene con todas las proteínas y grasas que un mamífero nos puede aportar.
Y si no somos muy amantes del yogur por su sabor, el queso es una muy buena opción. Por ejemplo, un queso de oveja zamorano, de cabra o de vaca de toda la vida (los semis pueden ser una buena opción si el sabor fuerte nos mata un poco).
Aquí entra en escena todo el elenco de Joselito. Si me tengo que decantar por algo siempre será el buque insignia que es el jamón, pero es que la caña de lomo es de lo más apetecible. Aún así, un buen bocadillo de chorizo o salchichón por la tarde nos puede salvar cualquier merienda (creo recordar que ya os he hablado en semanas anteriores de los beneficios de estos dos manjares tan suculentos de Joselito).
Importante que sean crudos o tostados. De nada sirve que tomemos unas buenas almendras, que después estarán fritas y rebozadas en azúcar hasta duplicar su tamaño. Y otro tema importante es la cantidad: una media mañana de un puñado de nueces puede ser un buen plan.
Recuerdo cuando era pequeño que una compañera de clase llevaba al recreo una zanahoria… Créeme que me llamaba poderosamente la atención cuando yo sacaba de mi babi mi humilde bocadillo del embutido correspondiente.
Pero con el paso de los años todo cobra sentido, y es que el tema de los crudités (una zanahoria es la reina madre por excelencia), puede ser algo bueno a la hora del picoteo, pero lo veo más apetecible en casa.Y ya si me pedís consejo, estos crudités los acompañaría con algún lácteo mencionado anteriormente.
Para terminar, ahora hablaremos de las mejores combinaciones para picoteos sanos.
Y podría seguir dando alguna combinación más pero creo que con estas, y con los alimentos anteriormente explicados por separado, tenemos más que suficientes picoteos sanos y nutritivos para que nos se nos vaya de la mano a la hora de elegir. Lo que siempre digo, ¡organización!